Carillas de composite — resina compuesta aplicada y modelada directamente sobre tu diente, en una sola sesión. Sin laboratorio, sin tallado, reversible. La opción más respetuosa para un retoque puntual o cuando aún no quieres dar el salto a la cerámica. Tres técnicas a elección de la doctora — directa, inyectada, estratificada — al mismo precio. Barcelona y Elche.
Tallado mínimo o nulo · Una sesión · Reversible
Una carilla de composite es una capa de resina compuesta de alta calidad — la misma familia de materiales con la que se hacen las restauraciones estéticas más exigentes — aplicada, modelada y polimerizada directamente sobre la cara visible del diente en una sola sesión, sin laboratorio externo. No es una funda. No envuelve el diente. No le quita lo que tiene de tuyo: lo retoca, en 0,3 a 0,5 mm de grosor.
La diferencia clave con las carillas de porcelana es la reversibilidad. El composite se adhiere al esmalte previo grabado con ácido — un microacabado superficial, no un tallado real — de modo que el día que decidas retirarlas o migrar a cerámica, tu diente está intacto. Es por eso que el composite es la entrada honesta al diseño de sonrisa: vives con el cambio uno o dos años, lo pruebas sobre tu propia cara, y si quieres consolidarlo, das el salto a porcelana sin haber comprometido nada por el camino.
En Clínica MAKEDA aplicamos composite con tres técnicas según el caso, todas al mismo precio porque la elección la hace la doctora, no es un menú. Técnica directa freehand: la doctora modela la resina a mano alzada sobre el diente, capa a capa, indicada para retoque puntual de 1 a 3 dientes. Técnica inyectada con llave de silicona: desde el diseño digital se imprime una llave transparente que se rellena con composite fluido y se polimeriza — predecible, ideal para múltiples dientes simétricos como cierre de diastema o transformación canino-lateral. Técnica estratificada por capas: dentina opaca + esmalte translúcido + caracterizaciones, para cuando se busca máxima naturalidad en sector anterior visible.
Como el composite se hace directamente en boca — sin laboratorio, sin segunda sesión — el control sobre forma, color y ajuste lo tiene la doctora en el momento. La Dra. Lucía Carrasco, esteticista responsable del bloque Estética en MAKEDA, es la misma persona que diseña el caso, hace el mock-up de prueba antes de aplicar nada, modela la resina y pule el resultado. Esto significa que las decisiones de proporción y translucidez no se pierden por el camino entre dos profesionales — y, sobre todo, que sales de la clínica con la sonrisa terminada el mismo día que entras.
En la práctica clínica de MAKEDA en Barcelona y Elche, el composite resuelve seis perfiles típicos: paciente joven que aún no quiere comprometerse con cerámica, retoque puntual de un único diente fracturado, hipoplasia o mancha de tetraciclina, cierre de diastema mínimo en sector anterior, transformación de canino a lateral en agenesias congénitas, solución de prueba antes de migrar a porcelana, y presupuesto ajustado en una primera fase del diseño de sonrisa. Si tu caso encaja mejor en cerámica te lo diremos en la primera visita — carillas de porcelana compensan el sobreprecio cuando la durabilidad de 10+ años o la estabilidad de color son prioridad.
Una carilla de composite bien hecha es un sándwich de tres capas aplicadas en boca en sesión única — esmalte grabado, bonding adhesivo y resina compuesta — donde cada una hace un trabajo distinto y la adhesión química entre ellas es lo que decide cuánto va a durar. El esmalte se graba con ácido ortofosfórico al 37% (sin retirar grosor real, solo creando microporosidades para el agarre), se aplica el bonding como capa hairline de unión, y sobre él se modela la resina capa a capa hasta el grosor final de 0,3-0,5 mm. Todo el procedimiento es reversible.
Sobre la cara visible del diente no se rebaja grosor real — se aplica ácido ortofosfórico al 37% durante 15-30 segundos para crear microporosidades en la superficie del esmalte que permiten al composite agarrarse mecánicamente. El esmalte sale del proceso con la misma masa que entró, solo con una textura microscópica diferente que se sella de inmediato con el bonding. Es lo que hace al tratamiento reversible: el día que decidas retirarlo o migrar a porcelana, tu diente se conserva intacto. En casos puntuales donde una pieza esté ligeramente vestibulizada, la doctora puede pulir 0,1-0,2 mm para igualar la línea — excepción, no norma.
La unión entre la resina y el diente es la fase que decide cuánto va a durar. Se aplica una capa hairline de bonding adhesivo sobre el esmalte recién grabado, con campo aislado (dique de goma) para que no entre saliva ni humedad durante la adhesión, y se polimeriza con luz LED. Este puente químico-mecánico entre el esmalte y la resina es invisible — micras de grosor — y es donde entra el oficio: un bonding mal hecho con humedad compromete toda la duración de la carilla. Es la misma química adhesiva con la que se cementan las carillas de porcelana — el composite no es una versión inferior, es la misma adhesión sin laboratorio en el medio.
Sobre el bonding ya polimerizado se aplica el composite — resinas premium de alta calidad como IPS Empress Direct, Filtek Supreme XTE o Enamel Plus HRi — que la doctora modela directamente en boca, capa a capa, con espátulas y pinceles cerámicos. En la técnica directa se trabaja a mano alzada; en la inyectada se usa una llave de silicona transparente desde el wax-up digital; en la estratificada se combinan dentina opaca, esmalte translúcido y caracterizaciones para imitar la luz natural del diente. Cada capa se fotopolimeriza con LED. El resultado final se ajusta oclusalmente y se pule en secuencia con gomas y pasta de diamante hasta lograr brillo natural. Resistencia clínica ~250 MPa. Vida útil 4-7 años con pulido anual.
El composite no es una versión menor de la porcelana — es una decisión clínica diferente. Más reversible, más rápida, más reparable, más económica. Lo que el composite cede en estabilidad de color y durabilidad lo gana en respeto al esmalte y en flexibilidad para decidir más adelante. Estas son las seis razones reales por las que se elige composite en Clínica MAKEDA Barcelona y Elche.
Es la ventaja real del composite frente a la cerámica. La resina se adhiere al esmalte previo grabado con ácido — sin retirar grosor real — de modo que el esmalte se conserva intacto. El día que decidas retirarlas o migrar a porcelana, todas las opciones siguen abiertas, incluido el procedimiento no-prep. Es la entrada honesta al diseño de sonrisa: vives el cambio sin haber comprometido nada.
Entras y sales de la clínica con la sonrisa terminada el mismo día. 60 a 120 minutos según número de carillas — 1-2 dientes en una hora, una sonrisa anterior completa de 6-8 carillas en dos. No hay segunda visita de cementado, no hay provisional intermedio, no hay laboratorio en el medio. La doctora diseña, modela y pule en boca, y al levantarte del sillón el resultado es definitivo.
El composite no necesita rebajar grosor de diente — el ácido ortofosfórico crea microporosidades en el esmalte para el agarre, pero no retira esmalte real. En la mayoría de los casos el tallado es cero. En casos puntuales con una pieza ligeramente vestibulizada la doctora puede pulir 0,1-0,2 mm para igualar la línea, pero es excepción. La porcelana, en cambio, exige tallado de 0,3-0,7 mm en la mayoría de los casos.
Si una carilla se astilla por traumatismo, mordida accidental o desgaste, se retoca localmente en consulta — la doctora añade resina nueva sobre la zona dañada, la modela, polimeriza y pule. Sesión corta, sin sustituir la pieza completa. Es una ventaja real frente a la porcelana, que cuando se fractura suele exigir hacer una nueva carilla en laboratorio. El composite es un material que se mantiene fácil.
190€/carilla es prácticamente la mitad del precio de Emax (360€) y menos de la mitad de Feldespática (480€). Permite acceder al diseño de sonrisa por una fracción del coste — útil cuando el presupuesto inicial está ajustado, cuando se quiere empezar por el sector anterior y ampliar más adelante, o cuando el caso es retoque puntual de un solo diente y no compensa el precio cerámico. Mismo precio para las tres técnicas.
Para muchos pacientes el composite no es el destino, es el camino. Lo eligen para vivir el cambio estético uno o dos años, comprobar en su propia cara cómo les sienta y, si quieren consolidar el resultado, migrar a porcelana con tranquilidad. Como el esmalte se conserva intacto, esa transición se hace sin compromiso. La doctora lo plantea con honestidad en la primera visita: si el caso pide cerámica, te lo dirá; si pide composite como prueba, también.
El composite no es un menú de variantes con precios distintos — es una resina, tres técnicas de aplicación que la doctora elige según el caso, todas al mismo precio (190€/carilla). La técnica directa freehand resuelve retoques puntuales; la inyectada con llave de silicona da predictibilidad en casos múltiples y simétricos; la estratificada por capas busca máximo mimetismo natural. Y si el caso pide cerámica, la cuarta opción es porcelana — te lo diremos sin venderte composite que no necesitas.
Técnica clásica del composite. La doctora modela la resina a mano alzada directamente sobre el diente, capa a capa, con espátulas y pinceles cerámicos, fotopolimerizando cada capa con luz LED. Es la técnica más versátil — permite improvisar, ajustar y personalizar la forma en el momento. Indicada cuando el caso es retoque puntual de 1 a 3 dientes: una pieza fracturada, una hipoplasia localizada, una mancha que el blanqueamiento no aclara, una proporción ligeramente desfavorable.
Técnica moderna de alta predictibilidad. Desde el wax-up del diseño digital se imprime una llave de silicona transparente que reproduce exactamente la forma planificada. Esa llave se posiciona sobre los dientes y se rellena con composite fluido que se polimeriza a través de la silicona. Cuando se retira, el resultado coincide milimétricamente con el diseño aprobado en mock-up. Indicada para casos múltiples y simétricos donde la repetición de forma es decisiva.
Variante artesanal del directo. Mismo workflow en boca, pero el composite se aplica en capas de distintos opacidades y translucideces — una primera capa de dentina opaca para el cuerpo del diente, una segunda capa de esmalte translúcido para el efecto óptico de luz natural, y una tercera de caracterización para reproducir blancos opalescentes, halo incisal y matices cromáticos. Cada capa se polimeriza por separado. Es la técnica más exigente del composite y la que más se acerca al mimetismo natural de una feldespática.
Si el caso pide más durabilidad, estabilidad de color frente a vino, café y tabaco, o resistencia clínica para boca con cargas oclusales exigentes — la respuesta correcta es cerámica, no composite. En MAKEDA hacemos carillas de porcelana en dos materiales: Emax (disilicato de litio prensado, 360€/carilla) y Feldespática (estratificada manual por la doctora, 480€/carilla). Vida útil 10-15 años, color estable, ceramista interno. Ver Carillas de porcelana →
Primera visita gratuita: revisión clínica, escáner intraoral 3D, fotografía clínica protocolizada, registro de color y análisis facial. La doctora diseña en software el Diseño Digital de Sonrisa (DSD) — proporciones, forma, color — y previsualiza el resultado en tu propia cara. Decidimos juntos qué dientes intervenir, qué técnica usar (directa, inyectada o estratificada) y si conviene un blanqueamiento previo para igualar la base de color.
Sobre la simulación digital aprobada, fabricamos una llave de mock-up y la trasladamos directamente a tu boca con resina temporal — sin aplicar nada definitivo. Sales con el resultado puesto sobre tus propios dientes. Lo miras al sol, en el espejo del coche, lo enseñas a tu pareja. Si algo no te encaja, lo ajustamos. Solo cuando el mock-up y el color están aprobados pasamos a la sesión de aplicación. Si el caso es inyectado, en esta fase se imprime también la llave de silicona transparente desde el wax-up.
Sesión única, sin laboratorio. Anestesia local solo si la doctora lo considera necesario — en composite muchas veces no hace falta. Aislamiento del campo, grabado del esmalte con ácido ortofosfórico al 37%, lavado, secado, aplicación de bonding adhesivo y polimerizado. Después se aplica el composite con la técnica elegida — directa freehand, inyectada con llave de silicona o estratificada por capas — modelando en boca y polimerizando cada capa con luz LED. La doctora trabaja diente a diente.
Una vez polimerizado todo el composite, se hace el ajuste oclusal con papel de articular para verificar la mordida en máxima intercuspidación y los movimientos de protrusión y lateralidad. A continuación, pulido secuencial con gomas de granulometría decreciente y pasta de diamante hasta lograr brillo natural. Si el caso es estratificado, en esta fase se añaden las caracterizaciones finales — halo incisal, blancos opalescentes, matices cromáticos. Fotografía clínica del resultado y comprobación frente al espejo.
Control de seguimiento a los 6 meses incluido en el precio — revisamos integridad, ajuste oclusal y posibles tinciones tempranas. A partir del primer año se recomienda pulido anual en consulta para devolver el brillo y prevenir tinciones por café, vino o tabaco — sesión corta de mantenimiento. Si una carilla se astilla por traumatismo, se repara in situ sin sustituir la pieza completa. En pacientes con bruxismo, férula de descarga nocturna obligatoria desde la primera noche.
Una carilla de composite bien hecha depende de tres cosas: el diagnóstico digital previo (DSD + mock-up en boca), la calidad de la resina que se aplica (premium, no genérica) y la adhesión química al esmalte (grabado con ácido + bonding + fotopolimerizado correcto). Esto es lo que hay debajo de cada carilla de composite que vas a llevar puesta.
Tres casos reales de pacientes en Barcelona y Elche resueltos con carillas de composite en Clínica MAKEDA — cierre de diastema central con técnica inyectada, caso anterior estético complejo (también valorable en composite como solución reversible) y renovación estética del sector anterior con composite directo. Arrastra el control para comparar.



El precio es por carilla, no por caso completo — porque cada paciente lleva un número distinto. Mismo precio para las tres técnicas (directa, inyectada o estratificada): la elige la doctora según el caso, no es un menú. Lo que sí está incluido en cualquier presupuesto, sin coste adicional, es el diagnóstico digital, el DSD y el mock-up en boca antes de cualquier aplicación — pruebas el resultado puesto sobre tus propios dientes y decides con información completa. Disponible en las clínicas MAKEDA de Barcelona (Rambla del Brasil, 58) y Elche (Vicente Blasco Ibáñez, 31).
El composite es la alternativa reversible y más económica. La porcelana es la opción duradera y de color estable. La decisión correcta para tu caso se cierra en la primera visita gratuita, con escáner y mock-up.
Granadina afincada en Barcelona. Formada en Odontología por la UCM Madrid, Máster en Estética Dental Avanzada por la Universidad de Barcelona y estancia formativa de 18 meses en Florencia con la escuela italiana de cerámica adhesiva. Doce años dedicados exclusivamente a la estética dental: carillas Emax, feldespáticas estratificadas a mano, diseño digital de sonrisa y blanqueamiento. Es ella misma quien estratifica las feldespáticas en el laboratorio interno de la clínica — la misma persona que diagnostica, coloca el mock-up y cementa. "El que coloca también dibuja la cerámica."
El composite es una de las cuatro herramientas de estética dental que ofrecemos en MAKEDA. Si tu caso pide más durabilidad y estabilidad de color, la opción correcta es la cerámica. Si lo que necesitas es un cambio de tono — no de forma — basta con un blanqueamiento. Y muchas veces conviene empezar por un Diseño Digital de Sonrisa antes de tomar cualquier decisión. La primera visita gratuita lo aclara.















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